2 de octubre de 2012

EMPEZANDO POR EL PRINCIPIO

Esta que veis aquí, esta vieja guitarra que no se sabe ni quien la construyó, ni cómo, ni cuando, que de ella sólo se sabe que es de Barcelona y de antes de los años 50, y que vi por primera vez hace seis años, hoy vuelve a mi, segura de que ahora ya estoy preparada como para curarla de sus heridas.








Gracias a ella, y al encargo de un buen amigo para que investigara cómo la podíamos reparar, entré por primera vez en un tallercito de reparación de instrumentos de cuerda, y me sumergí en el mundo de la guitarra y su construcción.
La protagonista de estas fotos, volvió a su dueño porque nadie la entendía como para curarla, era vieja, de baja calidad y de reparación cara para su valor. Pero el valor más importante de estos instrumentos es el sentimental, y ese ni tiene precio ni se puede valorar desde fuera. Así que hoy, seis años después, con más conocimientos, vivencias y amigos relacionados con esta labor de la guitarrería, vuelve a mis manos para que yo la haga volver a relucir como se merece....y a eso me pongo, con todo el agradecimiento y el cariño posibles hacia ella, por haberme mostrado el camino.


El resultado final ha sido bastante satisfactorio, y lo más importante es que ha vuelto a sonar.